Así que apenas puedo recordar
qué fue de varios años de mi vida,
o adónde iba cuando desperté
y no me encontré solo.

domingo, 30 de junio de 2019

Huésped importuno.


Cuanto más envejezco más pueril es la luz
pero ésa va conmigo
E.A.

Qué feliz habría sido si no fuera yo.

Qué dolor ajeno sobre los hombros:
sobre el ángulo de mi costado
solo una ausencia inexplorada.

Qué fácil sería si no fuera yo.

No usaría ahora esta saliva agria,
sería mi boca velo tupido
sobre virgen fondo blanco.

Qué falsa seré si no soy yo:
lamentaré el olor a raíz recién cortada
que surca lado a lado mi memoria.


miércoles, 29 de mayo de 2019

A.



Y es como si de pronto me empezara a dar cuenta
que he perdido la vida en soliloquios
J.M.C.B.



Desde el origen estuve preocupada por el pasado.

Por eso puse nombre a las calles, a las huellas,
a los números de las casas de alquiler.
A las historias que nunca cuento, 
a las muescas de los libros que leo.

Por eso puse nombres a los hijos no nacidos:
para que siempre me recordaran como la madre
que apenas fui.

Es curioso: ya estaba ayer.
Es tan solo la certeza de su existencia.


domingo, 9 de agosto de 2015

Para que se vuelva aire en el aire sabido.

El tiempo se repliega entre las raudas
secuencias del pasado
y allí irrumpe la vida
(al menos ciertos tramos
ingobernables de la vida),
su cada vez más irredenta
fugacidad.
C.B.



Siempre existen motivos por los que reconocerse
jugador en todas las apuestas.
Uno desenvuelve la memoria,
descompone los bolsillos,
y encuentra
oraciones a medio clasificar,
ejercicios para el fin de semana,
“el lunes nos vemos,
divertíos”.
Ahora, que te llaman de usted,
que portas maletín y usas el lápiz rojo,
siempre al amparo de unas gafas
de miope.
Ya ves, ahora que te sorprendes mirando
ecografías,
que te informas sobre las horas más violentas
de sol,
que piensas en los que vendrán
como se piensa en tus latidos.
Hay maneras de evitar la inmensidad:
oírse a uno mismo por dentro 
es solo una de tantas.
[Eisenheim.]