Así que apenas puedo recordar
qué fue de varios años de mi vida,
o adónde iba cuando desperté
y no me encontré solo.

domingo, 11 de agosto de 2013

Verano del 78.

Y las estrellas siguen ahí, brillando. Como nunca antes lo habían hecho. Y me recuerdo, niña, mirándolas, noche de verano. Pensando qué tendrían preparado para mí, qué oscuros misterios me sobrevolarían y me llevarían lejos, lejos de esta ciudad. Y me sonrieron una noche de verano, produciéndome pequeños colapsos momentáneos que no dejaron bombear a mi corazón. Volví a respirar, mientras ellas me hacían el boca a boca, incapaces de verme convertida en polvo tan pronto. Me cuidaron mientras la luna me dejaba leer un libro a oscuras en mi habitación, gastando más de una dioptría, y más de una vida inmersa en latidos.
Y durante años, olvidé las estrellas.
 Olvidé lo que era verme en ellas, ver reflejados mis llantos, mis latidos. Y las venas se me hincharon de sangre aterida, que no sabía hacia dónde fluir, pero sí que debía hacerlo. Al menos, todavía.
Y me recompuse, quién lo iba a decir, dejé de mirarme los pies, dejé de reírme con ellos, y comencé a mirarme los lunares, a contármelos, a establecer patrones de normalidad. A ir al médico si tenían formas extrañas, empecé a tener miedo a los aviones. Comencé a darme cuenta de que la oscuridad a veces sí mata, y de que hay hombres que muerden. De que las salas de hospital siempre olían mal, y de que las lágrimas también podían ser de alivio. De que no siempre el espejo me devolvía una mirada sana. De que estar excesivamente delgada no producía belleza. Y de que un mal maquillaje era peor que una cara lavada.
Y supongo que eso era madurar, al fin y al cabo. Con sus ventajas y sus fracasos.
Ellas siguen aquí, titilando. Las estrellas del universo.
Mi mundo.
 Mi barrio.
 Mi casa.
Mi ventana.
Y seguirán titilando, pacientes, hasta que nos dignemos a mirarlas. Probablemente estén ahí, tañendo sus silenciosas campanas, para que miremos arriba.
Y saludemos no con la mano, sino con un pequeño titilar de pupilas.
[Eisenheim.]

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