Porque hay miles de formas de volver, de no dejarnos atrás nada, de no renunciar a nada. Hay millones de formas de volver a ilusionar-te, de escapar de la mundana realidad. Hay millones de estrellas en el cielo, y nosotros somos parte de una de ellas.
Porque todos volvemos al lugar al que pertenecemos, y porque ese lugar está aquí mismo, de cara al futuro.
Feliz 2012, para quien crea en los jamases, o en los siempres, o simplemente en los quizás. Feliz 2012 para los supersticiosos,para los ateos, creyentes, agnósticos. Chinos, angolanos, americanos, argentinos, neozelandeses. Feliz año para los habitantes de Ítaka, hermanos míos. Para Moscú, gracias por esperarme un año más, prometo que iré más pronto de lo que crees. Para quienes están enfermos, para quienes este año han perdido a alguien. Para los muertos, porque a ellos les sale el cotillón gratis, y no les sirven garrafón. Para los despistados, los elitistas, los clasistas, los que no cenarán nada esta noche. Para esa persona especial, porque es redundantemente especial...para mis pequeños gorditos, qué felicidad me dais solo con miraros. Para mis ancianitos favoritos, para que os quedeis otro año más.
Para quien crea en el destino, para quien crea en las casualidades. Y feliz 2012 a aquellos, que, como yo, no sepamos qué creernos todavía. Al menos, de momento.
[Eisenheim.]
Así que apenas puedo recordar
qué fue de varios años de mi vida,
o adónde iba cuando desperté
y no me encontré solo.
qué fue de varios años de mi vida,
o adónde iba cuando desperté
y no me encontré solo.
sábado, 31 de diciembre de 2011
We all go back to where we belong.
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Derecho al delirio.
viernes, 30 de diciembre de 2011
Two thousand...
Cómo empezar desde el principio, y cómo llegar al final. Incapaces somos de ordenar los recuerdos, los momentos vividos al fuego de este año que se nos escapa por entre las luces incandescentes de la ciudad. Al fin y al cabo, qué más nos dará, un año más o un año menos, si es que seguiremos de la misma forma y manera, ya ves, no tengo fecha límite en el calendario. Me prometí a mi misma que te haría feliz el resto de mi vida, y eso estoy intentando desde hace más de un año.Y que esto no acabe, que no haya años en el calendario, que el 2012 lo pase contigo, con los tuyos, y con los míos. Que cuando tenga que llorar, estés ahí para poder descargarme en ti, y que cuando no puedas andar, esté yo para recordarte que conmigo siempre podrás caminar. Qué quieren que les diga, si es que ha sido el mejor año de toda mi vida, que últimamente no queremos que nada acabe, y que nada cambie. Y es que no sé si los años pasarán más lento o más rápido contigo, no lo sé, ni Sabina podría decirlo,ya ves. Que yo lo que sé es que lo único que quiero contar-te son las costillas, los lunares, las sonrisas, los brillos de tus ojos en cada madrugada.Y que puestos a contar, podemos contar
también los años, juntos,
que como todo el mundo sabe: contar,
lo que es contar,
prefiero contar(-los) contigo.
[Eisenheim.]
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Del amor en general y de ti en particular.
martes, 27 de diciembre de 2011
No se me dan bien las declaraciones de amor,pero en tu caso...
Hasta que se me sequen las entrañas, me queme el fuego por dentro, me muera de dolor en cada esquina de la madrugada. Hasta que en cualquier conversación oiga tu voz, o hasta que el calor asfixiante de los veranos susurre tu nombre por entre las hojas de los árboles podados en invierno. Hasta que escriba tu nombre en el suelo, en mayúsculas y en negrita, con la sangre que corre por mis venas. Hasta que deje de sonreír al verte venir, triste o alegre, me da igual, si el caso es que (me) vienes. Hasta que se acaben las hamburguesas de todos los restaurantes de comida rápida del país, y tengamos que marcharnos a Moscú en un vuelo de ida y vuelta para dos (me pido ventanilla,si tú quieres,claro). Hasta que se me cansen el sexo y los labios de amarte cada anochecer, si es que nunca es suficientemente bonito para derretirme por completo. Hasta que la bañera rebose algún día de agua hirviendo y nosotros dentro, empapados de todo y de nada, escuchando a cualquier cantautor y cantándote debajo del agua. Hasta que puedas subir las escaleras de caracol de alguna iglesia sin marearte, o incluso hasta que deje de conocer las marcas de mayonesa que utilizas. Hasta que te vayas de este mundo, hasta que dejes de respirar, hasta que algún infame dios te aparte de mi lado,solo en cuerpo, claro. Hasta que te llore tanto que no pueda soportar estar sin ti, y me vaya contigo a algún lugar del trópico, tirados en una hamaca, eternamente nuestros.
Hasta entonces, y después,aunque a veces no se me de bien:
te amo y te amaré por siempre.
[Eisenheim.]
Hasta entonces, y después,aunque a veces no se me de bien:
te amo y te amaré por siempre.
[Eisenheim.]
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Del amor en general y de ti en particular.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Esperpénticamente navideño.
Aquella navidad estuvo plagada de inocencia y redención. Los regalos se amontonaban en nuestro salón, mientras que en el salón del vecino se amontonaban los sollozos. Lateralidad insospechada. Oímos un último suspiro, y desde la cama dijimos adiós a otros ojos marrones más. Probablemente, murió mientras Papá Noel se deslizaba chimenea abajo. Pero Papá Noel llegó tarde, y no pudo recibir los regalos. El regalo fue morir, de una vez por todas, acabar con la tensa espera y con su particular farsa de la Navidad. Papá Noel sí pasó por nuestra casa, pero con regalos de diferente calibre: maldito viejo bastardo, norteño de mierda. En fin, espero que te hayas ido con una sonrisa, una tenue inclinación de cabeza, un brillo especial en los ojos. Que te hayas deslizado en brazos de la eternidad con levedad, casi con ternura, y que tu corazón haya dejado de latir suavemente. Volverás algún día, de eso estoy segura. Volverás, y podremos despedirnos (nunca es suficiente) de ti. Volverás, y seremos vecinos de nuevo, te oiremos cantar al atardecer, y nos oirás seguramente hablar entre nosotros. Recibirás los regalos que te correspondían esta Navidad, y todas las que vengan. Y Papá Noel ya no pasará de puntillas por delante de tu casa, ignorándola. Todos tenemos derecho a una navidad, aunque sea teñida de melancolía. Los regalos no son más que mierda, comparado con el llanto verdadero de los que te quieren: ESO sí es Navidad, gracias. Gracias, porque ahora comprendo. Este 25 alegre y dicharachero para nosotros se tiñe de cobardía para otros, y nos ayuda a teñir el alma de solidaridad. ESO sí es Navidad, perdona. Ahora me doy cuenta, de cuál es el verdadero motivo de la navidad. Gracias, por hacerme madurar, una vez más, aunque sea a golpe de sangre.
Gracias, por tu senectud bien llevada, y perdónanos si nadie ha tenido la suficiente valentía de explicarte cómo te estabas evaporando por momentos. Perdona nuestra necedad, nunca sabemos por dónde tirar con este tipo de cosas. Y no olvides que dejas a alguien que te sigue amando aquí. No te preocupes, trabajaremos en equipo. Tú, desde donde estés, y nosotros, desde la pared de al lado, cuidaremos de ella.
Seguramente algún día, volveré a oírte respirar pared contra pared. Y la pared se derretirá, dando paso a la eterna y delicada permanencia de las almas.
Deberías saber que yo soy cómplice de tu secreto; oí a Papá Noel llevarte con él en trineo. Oí los cascabeles, y te vi subiéndote al trineo, y cabalgar en lo alto; en la inmensidad de un cielo inundado de estrellas.
Buen viaje, y hasta pronto.
[Eisenheim.]
Feliz Navidad a tout le monde. Y un 25 más, amo-te,mi vida.
Gracias, por tu senectud bien llevada, y perdónanos si nadie ha tenido la suficiente valentía de explicarte cómo te estabas evaporando por momentos. Perdona nuestra necedad, nunca sabemos por dónde tirar con este tipo de cosas. Y no olvides que dejas a alguien que te sigue amando aquí. No te preocupes, trabajaremos en equipo. Tú, desde donde estés, y nosotros, desde la pared de al lado, cuidaremos de ella.
Seguramente algún día, volveré a oírte respirar pared contra pared. Y la pared se derretirá, dando paso a la eterna y delicada permanencia de las almas.
Deberías saber que yo soy cómplice de tu secreto; oí a Papá Noel llevarte con él en trineo. Oí los cascabeles, y te vi subiéndote al trineo, y cabalgar en lo alto; en la inmensidad de un cielo inundado de estrellas.
Buen viaje, y hasta pronto.
[Eisenheim.]
Feliz Navidad a tout le monde. Y un 25 más, amo-te,mi vida.
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Derecho al delirio.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Lovin'u.
A veces, amamos con tanta intensidad que las paredes se derriten ante el color canela y chocolate de nuestros ojos, la saliva de nuestros labios, y la eternidad de nuestra existencia.
[Eisenheim.]
[Eisenheim.]
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Del amor en general y de ti en particular.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Erizando los tejados.
Quizás sea el etileno,o vaya usted a saber. El caso es que las luces de la ciudad se nos antojan extrañamente fantasmales dentro de todo este descontrol pasajero. Podría usted callarse, señorita Orgullo. Quizás sea eso; ni orgullo ni prejuicio, por no tener no tenemos ni orgullo ni perjuicio. Adivina, y pensarás más (nunca mal). Sí, pasamos por otra de nuestras crisis existenciales en la que nos planteamos incluso qué aullido emitir, ya ven, nunca se nos dio bien mentir. Alguien dijo un día que no importaban los hechos, sino el alma. El color del alma en cada atardecer.
Y se caen las paredes encima del alma, manchándola, casi siempre de mortaja. Caen los copos de nieve sobre el camino.
Quizás sea el etileno, que cae. Puede ser.
[Eisenheim.]
Pensamiento del día: Mediocrité and pride.
Y se caen las paredes encima del alma, manchándola, casi siempre de mortaja. Caen los copos de nieve sobre el camino.
Quizás sea el etileno, que cae. Puede ser.
[Eisenheim.]
Pensamiento del día: Mediocrité and pride.
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Derecho al delirio.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Good night and good luck.
Maldita sea. Nos dijeron que en la siguiente rotonda tomásemos la segunda salida a la derecha, pero la única vía posible era la del desprecio reflexivo. Nos hablaron de libertades de cátedra, de fármacos sin efectos secundarios, pero lo cierto es que yo morí en uno de esos asaltos. Tiraron de mi pelo y me desencajaron por dentro. Como una muñeca, los días se suceden unos a otros. Los que más duelen: los lunes. Y las tardes frente a folios que nunca sabremos aprender,porque nuestra mente está en blanco.Las tardes en las que las muñecas nuevas solíamos correr quedan lejos,porque las muñecas rotas perdimos parte de la pierna izquiera que se empeñaron en amputar. Y, como decimos, no hubo rotonda, ni salidas, ni campo a través. Una sucesión de días en el calendario con alas a medio batir, que supuso la pérdida definitiva de nuestra virginal proeza. Las pequeñas muñecas de porcelana, rotas, pasean por la ciudad, con la mirada perdida frente al rojo amapola de los semáforos en verde,sí, en verde, que ellan creen ver rojo.Y es que nadie les dijo que eran profundamente daltónicas, y confundían el dolor interno con la risa despreocupada y agradable de los viernes-noche. Nos dijeron que había algún micrófono abierto, pero hasta ahora, nadie sabía hacia dónde gritar. Y la semana gris oscura que vivimos desde hace ya algún tiempo está en modo mute, o en modo silencio(malditos yankis,siempre jodiendo), igual que los chillidos que las niñas de porcelana profesaron delante de sus captores. Las agarraron por el cuello, y las despedazaron.
Y nadie dijo que el micrófono no siguiera abierto; lo que callaron es que no había nadie escuchando en la inmensidad.
[Eisenheim.]
Y nadie dijo que el micrófono no siguiera abierto; lo que callaron es que no había nadie escuchando en la inmensidad.
[Eisenheim.]
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Derecho al delirio.
martes, 6 de diciembre de 2011
Velaré por ti cada madrugada.
El monitor parpadeaba: 136, 69. Y de repente, apretamos el botón rojo que siempre nos dio tanto miedo pulsar. Voz automática, preguntas sin respuestas. No sabemos lo que ocurre, por eso le llamamos, bastardo. De súbito, debilidad. Las piernas nos tiemblan, y no son capaces de tenernos en pie. No podemos seguir adelante, ni siquiera podemos esbozar la tímida sonrisa de: "hey,todo saldrá bien." Las sirenas aúllan atravesando la ciudad, mientras hacemos radiografías de cada suspiro suspendido en el acorde de la madrugada. El monitor parpadea, lenta, inexorablemente; un pitido constante nos retuerce los oídos, y las paredes se vuelven lamentos. Los ojos se nos caen al suelo, pero seguimos en pie. Las rodillas duelen, pero no queremos bajar la guardia. Débil. Vomitamos a escondidas en algún retrete de algún hospital, y golpeamos con fuerza los azulejos verde-debilidad que manchan el alma. Maldita sea.Y nada ocurrió, simulacro de incendio. Pero es el preludio del terror el que atenaza, el que inmoviliza, el que espera al fin descontrolado de esta angustia con espera.
[Eisenheim.]For God's sake.
No soportaremos que te vayas.
Quédate un poco más...
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Derecho al delirio.,
Muerte y destrucción.
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