La incandescencia de lo efímeramente inestable, y la permanencia infinita de los primeros días de otoño. Quizás todos vosotros estéis muertos, y nadie sepa ya cómo reconvertiros en algo más que no dé tanta pena y decepción. Quizás lo nuestro, lo de la humanidad, digo, esté plagado de mentiras sin respuesta y de dioses que no tienen mejillas y sufren gatillazos de depresión y austeridad. Quizás todo esto no sea más que un drama a medio hacer, un antecedente al clímax sin sentido ni actores para el guión que nos ha tocado representar, pero quizás todo esto no sea nunca nada de lo que queramos que sea. Maybe. O quizás el frío del aire acondicionado nos congele el corazón, mientras seguimos engañándonos desesperadamente. Y la risa se nos desparrama entre los vómitos sin prisa de medicamentos en vena, y las acciones de nuestra empresa siempre se reparten entre los curas más anticristos.
Y qué más podemos decirnos, si todo esto no es más que una farsa a punto de parir tragicomedias sin armonía ni justicia.
[Eisenheim.]
Así que apenas puedo recordar
qué fue de varios años de mi vida,
o adónde iba cuando desperté
y no me encontré solo.
qué fue de varios años de mi vida,
o adónde iba cuando desperté
y no me encontré solo.
martes, 26 de junio de 2012
viernes, 22 de junio de 2012
Me compré un apartamento en tu jersey.
Maldita sea, no sabes lo que supone estar dentro de mi. Ni siquiera sabes lo que significa la culpa que tengo dentro. A mi me segaron muchas cosas, pero nunca la inseguridad y la decepción. Y tú nunca me decepcionas, vaya por dónde. He estado dándole vueltas, ¿y qué hago con tanto amor, si ya no me cabe en el pecho? Nunca fui de grandes pasiones, hasta que entraste en escena tú. Vaya por dios. Mi conciencia está serena desde hace casi dos años, y no sabes el precio que tiene eso. Y hecho a un lado las inseguridades, joder, todos los días igual, pero siempre distinto, y te sonrío, y absorbo cada centímetro de tu piel a través de mis manos. Y me nutro de la saliva de tus encías, y de las lágrimas de felicidad de tus ojos. Malditas inseguridades, no sabes lo que siento acá adentro. Qué voy a hacer yo con tanto amor, si me crece por momentos. Qué voy a hacer cuando tenga sesenta, cuando me pesen más los años que los pecados. Qué voy a hacer con tanto amor. Y llegas, tú y tu infinita paciencia, y todo se vuelve azul mar.
Pues qué le voy a hacer,seguir sintiendo cómo crece,menuda ocurrencia...
[Eisenheim.]
Pues qué le voy a hacer,seguir sintiendo cómo crece,menuda ocurrencia...
[Eisenheim.]
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Del amor en general y de ti en particular.
miércoles, 20 de junio de 2012
So much pain in two months.
Has intentado encontrar la verdad a trancas y barrancas durante toda tu vida, pero hay veces que la verdad simplemente apesta. Y a veces, no hay cura posible, sino que duele tan profundamente vivir, duele tanto la vida, que no podemos ni siquiera desprendernos de ella. No somos responsables de la felicidad ajena. Pero la vida a veces nos lleva por caminos oscuros, caminos de redención, caminos de maldad absoluta e incomprensión mutua. No tenemos dignidad, y nunca tendremos. Y creemos que la vida vale, que las vidas valen algo en este puto circo que no es más que una crónica de una muerte avanzada. Y no sabemos que la verdad, a veces, no se encuentra en las crónicas más distinguidas, sino en los papeles arrugados que tiramos al suelo. Y el dolor no es más que una sensación de algo que no podemos permitir perder. Las inseguridades se caen al suelo, y se arrastran hacia nosotros de una manera catastróficamente terrorífica. Alguien dijo alguna vez que "life is pain", y tenía razón. Y que debíamos tener miedo a la muerte. Pero nadie nos advirtió de la muerte paulatina, de la muerte descompuesta, la muerte ya sabida. Y la verdad a veces no existe, o no parece existir.
Se encargaron de arrancárnosla de las manos cada mañana, nada más levantarnos. Y la vida es sufrimiento, a pesar de todo.
Y últimamente, lo único que se experimenta.
[Eisenheim.]
Se encargaron de arrancárnosla de las manos cada mañana, nada más levantarnos. Y la vida es sufrimiento, a pesar de todo.
Y últimamente, lo único que se experimenta.
[Eisenheim.]
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Derecho al delirio.
domingo, 17 de junio de 2012
Everybody lies and dies.
Y a veces se adhiere tanto a la espalda que se convierte en una costra salvaje que no deja respirar, que no deja suspirar ni tomar aliento. Pero otras veces esa incontinencia sentimental se vuelve del revés, y podemos ver quién está ahí y quién quizás nunca estuvo. Y lo "de everybody lies" se convierte en una religión para nosotros, porque todos preguntan qué tal va todo, y nosotros decimos que qué se le va a hacer. Pero no estás seguro de que sea del todo así, y compruebas que la gente se muere, que la gente acaba muriendo,que los médicos no son dioses, y que dios nunca quiso ser médico, ni curandero. Y todo lo que aprendimos se vuelve opaco, sin valor, inundado de tristeza sostenida. No se confundan. Estamos bien. Y la lucha se ha convertido en la única palabra que realmente adquiere toda la importancia que debería. Y andamos sobre los charcos, porque estamos por encima de vosotros, el dolor nos eleva, nos mantiene suspendidos como marionetas, movidas por hilos invisibles, los hilos de la lucha, nuestra lucha. Y contamos los casos, que se apilan entre sentimientos empolvados y rutinas médicas. Qué le vamos a hacer, si va a ser cierto al final que el único camino es el se enfrente, sin desvíos, sin miramientos. Pero maldito camino, que está lleno de bombas lapa y de sangre acumulada en las orillas. Maldito puto camino, que es todo esto, que constituye la lucha. Nuestra lucha. Quizás haya algo de verdad en esta ilusión después de todo. Al menos, en la lucha en la que nos ha tocado combatir.
[Eisenheim.]
[Eisenheim.]
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Derecho al delirio.
viernes, 8 de junio de 2012
Y que los vientos te empujen hacia adelante.
Dicen que en tiempos difíciles cada brizna de felicidad cuenta, que lo "demás" influye demasiado, que cada suspiro se vuelve decisivo. Y cuentan, también, que tú estás aquí, al lado, sonriendo como siempre, convirtiéndote en esa brizna de felicidad que inunda mis días. Y tú, dicen, seguirás estando, qué suerte, para bien o para mal. Y yo me desvanezco en el aire cuando pienso en las miradas de chicas que están ametrallándote, miradas de chicas que no tienen su brizna de felicidad, y saben que tú sí lo eres. Y dicen, por allí, cerca de las montañas, que si te sientas en silencio durante unos segundos, puedes comenzar a oír tu nombre susurrado entre las hojas de los árboles. Tu nombre escrito en el viento, con el oxígeno de mis pulmones, enganchado a las pestañas.
[Eisenheim.]
[Eisenheim.]
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Del amor en general y de ti en particular.
domingo, 3 de junio de 2012
Y entonces dime qué harás.
Estoy rota. Demadejada, completamente rota. Me di cuenta ayer. Y no sé por qué hablo en primera persona del singular. Y la ciudad sigue el ritmo de vida, mientras aquí dentro se muere gente que no debería morirse. Y las habitaciones están llenas de esperanza, de dolor y de memoria. Maldita sea, no hacía falta tanto decoro. Estoy herida. Me di cuenta ayer. Y desde entonces no hago más que repetirlo. Las lágrimas me brotan a cada instante, como una mala hierba que no me deja vivir. Estoy moribunda. Y ésta es la resaca de la que te hablé alguna vez. La resaca del silencio, de la noche con insomnio. Tocada y hundida, bien dentro. Me di cuenta ayer. Algo se rajó completamente dentro de mi, y no pude recomponerme. He pasado toda la noche llorando. Me di cuenta ayer. Me di cuenta ayer. Pobre Ariadna, que no conoces el dolor. Maldita bendición la tuya. Me di cuenta ayer. Lloré. Sangré.Quizás también me rompí. Me partí en pequeños trozos, dejando caer el peso del miedo acumulado de veinte años completos. [Eisenheim.]
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Derecho al delirio.
viernes, 1 de junio de 2012
Que no tiemble la voz, que no te hagas mayor.
Y es que por fin entendí lo que significa una madre, y la importancia de la cicatriz que me queda aquí, a la altura de la barriga. Y por primera vez en mi vida me alegré de tener la voz aguda, y la nariz demasiado respingona. Y tu sangre corriendo por mis venas, en canal, como un río de agua fluyendo. Y supe qué era exactamente eso de querer, literalmente, que te hubiera ocurrido a ti, y no a ella. Y la jodida importancia de la palabra mamá que he usado durante toda mi puta vida, sin saber, hasta hoy, que es más que una palabra aguda. Que es aguda la herida y la cicatriz que dejaste hace veinte años aquí, a la altura del ombligo. Y a la altura del corazón,ése que tú me diste, que me enseñaste a usar.
[Eisenheim.] http://www.youtube.com/watch?v=XSqbdy0jOuc
Everything's gonna be alright.Te quiero más que a nada en el mundo,mamá.
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Derecho al delirio.
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